Ando buscando donde recargarme
dónde pudiera pausar el andar
y sostenerme de algún bastón;
resguardarme en algún tejabán,
desenfriarme en algún fogón tibio.
Dónde esconderme por un momento
de la emergencia de mis heridos.
Dónde enterrarme para estar sólo conmigo
y contigo que estás enterrado en lo profundo de mi identidad.
Creo que hace unas millas nos extraviamos,
te me solté y también me perdí de mí.
Y ahora busco...
al menos sé que mi vacío atrae la plenitud
que, sólo en la nada, se llega el Todo.
Sí, agradezco los atisbos de atenta predilección,
Gracias por los preciosos regalos, por las agradecidas sonrisas
Por las admiradas miradas, por los tramos de amor.
Pero gracias a ti, no me son suficientes,
me hiciste con corazón insatisfecho,
como el de Agustín, y tendré que recorrer ansioso este tramo
hasta encontrarte a ti...
